viernes, 2 de agosto de 2013
miércoles, 31 de julio de 2013
LA ESCALERA DE RITSOS
“LA ESCALERA DE RITSOS”
POEMAS DE IRIS VAN DE CASTEELE
Para el verdadero poeta, quien se caracteriza por su
sentir profundo y su pensar filosófico, sus versos
son una escapatoria del autoaislamiento y, a la vez,
un artilugio que lo mantiene en relación con la
realidad estructurada. Sin embargo, por paradójico
que sea, ese mismo proceder lo hace rechazar el
entorno adverso y convierte a la soledad en uno de
sus principales motivos para poetizar. Se sabe que
la poesía verdadera existe por sí misma; está en
todo lo que el caos conlleva, en todo lo que se
puede llamar “ser” o “existir”, y es el poeta quien
lo percibe y lo hace parte de sí mismo. Después de
darle consistencia con sus metáforas, la ofrece al
lector, envuelta en versos de varias capas, o en
palabras contemplativas, míticas o místicas, que
son la esencia de la poesía misma.
“Los años pasan / los amantes también / ahora invento
sueños / bichos raros / hilachas / caras / finalidades / y me conformo / con
nada / con menos que nada”, escribe la autora en “Finalidades”.
Iris
Van de Casteele desarrolla una poesía existencial, filosófica y valiente. En
versos breves va desenvolviendo la confrontación existencial del ser humano: el
sentido de su paso por la vida, el encuentro seguro con el final de nuestra
existencia.
Por momentos la nostalgia de la infancia inunda sus
textos “todavía estoy con paisajes / de unos octubres azules / con luminosos
domingos / con cementerios blancos / alma mía tierna y tenebrosa / dentro
de la tristeza que acuchilla / con agujeros en tu filamento / hoy has hablado”.
Y vuelve a enfrentar las preguntas esenciales, los
inhóspitos espacios de los limites humanos y su extrema fragilidad y
fugacidad “una noche de luna me iré / por el bosque de piedras / para
encontrarte / hijo mineral mío / cuando yo también / haya retornado
/ al mundo mineral”.
Se requiere coraje para escribir desde la soledad abismal
y la precariedad humana.
Iris Van de Casteele nos regala un bello libro cuyas
certeras palabras parecen flechas dirigidas al abismo de la nada que rodea
nuestra, a veces, intrascendente existencia.
Para despertar, desperezarse y masticar cada segundo
de este regalo asombroso, misterioso y cruel que es la vida.
Gabriel Rodriguez (Chile)
Gabriel Rodriguez (Chile)



